El Viaje a la Felicidad

Caminado por esta “evolución de nuestra especie”, saltándonos a la torera la enfermedad mortal que hemos causado al planeta que nos da cobijo, viviendo todos los roles que la sociedad nos marca ocurre que un buen día (más por agotamiento que por otra cosa) ocurre el milagro por pura casualidad: pararnos un momentito y utilizar nuestro acorazado cerebro, y embargarnos en la amargura de reconocer el haber perdido el rumbo de nuestra vida que no es otra cosa que el camino hacia la felicidad personal, aquella que con tan poco disfrutábamos en nuestra inconciente infancia de la que nunca queríamos salir. La sociedad marca las pautas, esas pautas que la han hecho funcionar desde hace 20.000 años, cuando pasamos a recolectar los bienes de la tierra, cuando inventamos la agricultura como un medio de subsistencia, garantizando de esta forma la vida y la continuidad de la especie, con ello inventamos los excedentes y con estos apareció el listo de turno, el jefe, el rey… el “más capaz” que controla los excedentes que da la tierra que trabajan todos y de esta forma, quien controla los excedentes controla a sus semejantes, claro que siempre habrá quien quiera ser el rey en el lugar del rey, y habrá quien no quiera reyes ninguno, y entre poder, manipulación, jerarquías, anarquías, opresión, abusos o libertad ha caminado los homínidos pasando las puertas de la infancia de la humanidad (esa infancia ignorante, inconciente y por tanto “feliz”) para pasar a la incertidumbre de una alocada adolescencia llena de todo tipo de aventuras y desventuras. Estoy leyendo por estos días un libro de Eduardo Punset, el cual agradezco sus esfuerzos para hacer comprensible la ciencia a alguien que como yo, lo más cerca que está del mundo científico ha sido las lecturas de Julio Verne, su titulo es “El viaje a la felicidad”, que como bien resalta, la felicidad es más bien un viaje, de paradas, retornos y pérdidas que un fin de trayecto o una experiencia, como muchos quieren creer “espiritualmente orgásmica”. Y es que la felicidad, algo tan subjetivamente personal que solo la encontramos en nosotros mismos por mucho que nos empeñemos en crear aditivos externos, que aunque ayuden no terminan siendo la solución a todas las amarguras que nos pueden atenazar. De esta manera, el miedo a la muerte u otros miedos crea bálsamos para reconfortar el espíritu humano, tales como la religión, el arte e incluso la política y el saber científico que den respuestas a tanta dudas… claro que el ser que las creo ( ese mono casi imberbe) da respuestas destructivas a todo eso, porque el sometimiento de sus congéneres a través de la religión, la política, el arte e incluso la ciencia, en definitiva: el poder abusivo y manipulativo de unos pocos sobre los demás crea mayor felicidad a los tiranos que lo ejercen que cualquier otra cosa en el mundo…Termino con una frase del libro de Punset:
“Los índices de felicidad aumentan en función del mayor grado de participación individual de los ciudadanos en las tareas políticas
17 comentarios
GGG -
Jose -
GENERAL, TU TANQUE ES MÁS FUERTE QUE UN COCHE
Arrasa un bosque y aplasta a cien hombres.
Pero tiene un defecto:
necesita un conductor.
General, tu bombardero es poderoso,
Vuela más rápido que la tormenta y carga más que un elefante.
Pero tiene un defecto:
necesita un piloto.
maria -
Cirenia -
carmen -
Ambrocio -
Tierra -
Pedro -
lidia -
Leopoldo -
milagros -
marcos -
Miguel -
Juan Manuel -
claudie -
Alicia -
juan lorenzo -