Falsos Concursos

Cuando Juan Marsé señaló que la televisión en nuestro país no está aportando nada bueno, sentimos en ese momento que somos muchos los que intentamos dar un paso hacia adelante. Y fíjense que digo bien: lo intentamos. El tiempo nos dirá si lo conseguimos o no. En la Universidad de Alcalá de Henares se habló claro: “la televisión debería contribuir y asumir la variedad lingüística y es de suponer que en cierta medida lo hace, pero no parece que nadie se pare a pensar en los contenidos ni en su nefasta influencia cultural y educativa.” Juan Marsé dixit.
Ya sólo falta que los directores de las tantas cadenas televisivas, nacionales, autonómicas y locales, sepan entender lo que el escritor sostiene. Aunque yo, la verdad, tengo mis dudas, pues sus cabezas están tan mediatizadas por los partidos políticos que los han elegido que han perdido toda capacidad de discernimiento. Y la obediencia debida y el negocio son los que mandan. No nos engañemos.
Mientras, los falsos concursos; las historias cotidianas más insulsas influyen en una población, sobre todo juvenil, aún en etapa de formación. Y es muy difícil luchar contra la vulgaridad. Queremos presentar el esfuerzo como el mejor camino para alcanzar las metas, pero la televisión, cualquier cadena, promueve justo lo contrario: la marrullería, el pelotazo, el gandulismo bien pagado y la trampa. Sólo hay que mirarla un rato para darse uno cuenta del daño que hace. Pero en estos tiempos que corren lo ha de expresar gente como Marsé, para que también, paradojas de la vida, no le hagan caso.
Así nos va, que diría Morgan.
4 comentarios
Silvia -
Aguadeluna -
Ziklia -
Juan Manuel -